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Entre los tipos de dolor de espalda se encuentran la lumbalgia, la dorsalgia y la cervicalgia. La lumbalgia es el más frecuente, y afecta a la zona comprendida entre la base de las costillas y el principio del muslo. Por el contrario, la cervicalgia no es un trastorno tan frecuente, aunque sí produce molestias y dolor considerables. El dolor de espalda se manifiesta de dos maneras: el dolor agudo que se produce de repente y suele tener una duración inferior a seis semanas, y el dolor crónico que se puede prolongar durante más de tres meses. El dolor crónico es menos frecuente que la lumbalgia, la dorsalgia y la cervicalgia.

¿Cómo te afecta el dolor de espalda?

Si padeces dolor de espalda podría resultarte difícil realizar determinadas actividades, por lo que podrías ver interrumpida tu vida diaria y reducida tu calidad de vida. Movimientos como subir escaleras, levantar objetos pesados (u objetos que normalmente podrías levantar sin dificultad) podrían resultarte complicados, y podrías sentir hormigueo o entumecimiento al moverte o al quedarte quieto.